sábado, 6 de febrero de 2010
Doble cruce de los Andes - Conclusión
Queda decir, entonces, que para lo que al principio nos parecía algo inalcanzable, fue cuestión de poner ganas y compañerismo. Que si bien hay que tener una mínima preparación, la exigencia no es tan dura como muchos cuentan. Cualquiera que tenga ganas y se lo proponga lo puede realizar. Cabe aclarar que tuvimos la suerte de disponer con un vehiculo de apoyo, lo cual se nos hizo aun mucho mas fáciles los kilómetros realizados ya que el peso soportado por nuestras piernas y bicicletas era solo nuestro peso.
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